Pedimos la II República como el fin a todos los
males que estamos sufriendo con la política del Gobierno del PP, los recortes, los
desahucios, la Sanidad, la Educación… y ahora van a por las pensiones.
¿Pero sabemos realmente lo que estamos pidiendo?
No es el caldo de cultivo más adecuado para una República, es una opinión muy personal, el malestar social haría fracasar por tercera vez a este sistema de gobierno. Me gustaría saber la opinión de los Polítologos que sabrán más sobre si es el momento o no.
No es el caldo de cultivo más adecuado para una República, es una opinión muy personal, el malestar social haría fracasar por tercera vez a este sistema de gobierno. Me gustaría saber la opinión de los Polítologos que sabrán más sobre si es el momento o no.
Para empaparme bien en el tema, me he centrado en la segunda y última República. la Primera duró un año y tuvo cinco gobiernos (¿). He
recopilado información para “recordar” y dar la oportunidad al resto de que
refresquéis y encontremos el porqué de que ninguna de las dos repúblicas salieron adelante en España.
Es una forma de gobierno que por algún motivo no
ha logrado cuajar en España, cuándo en otros países funciona a la perfección desde hace muchísimos años. He querido encontrar el motivo.
No estoy en contra, ni mucho menos, es una forma de gobierno viable como otras. Pero me extraña que ninguno de los dos intentos tuviese éxito, que el pueblo se radicalizase tanto. Y me he ido a apuntes de Historia que es la que no engaña. Quiero decidir convencida, conociendo, sabiendo. Que nadie se moleste. Esta entrada no es a favor ni en contra de la III República. Es historia.
Yo, de momento, pediría y lucharía por una democracia participativa en una nueva Constitución redactada por el pueblo, a ver cómo se desarrolla. Si todo va bien, se elige la forma de gobierno. No podemos estar sin democracia como estamos.
Lo siguiente es historia, pura y dura. Que cada uno haga la lectura que más le interese.
Yo, de momento, pediría y lucharía por una democracia participativa en una nueva Constitución redactada por el pueblo, a ver cómo se desarrolla. Si todo va bien, se elige la forma de gobierno. No podemos estar sin democracia como estamos.
Lo siguiente es historia, pura y dura. Que cada uno haga la lectura que más le interese.
Breve repaso histórico:
La Segunda República es uno de los momentos
clave de la historia contemporánea española. El proyecto de democratización
y modernización que se abre en 1931, y que tantas esperanzas despertó en
amplias capas de la población española, concluyó con una cruenta guerra civil.
El debate sobre las razones de ese fracaso histórico sigue siendo uno de los
elementos clave de la historiografía española.
La Constitución de 1931 y el bienio reformista
El triunfo de las candidaturas
republicanas en las grandes ciudades precipitó el 14 de Abril de 1931 la
proclamación de la República. La amplitud del movimiento popular
llevó a que el rey Alfonso XIII, aislado y sin apoyos, se exiliara.
Inmediatamente se formó un Gobierno
Provisional presidido por Niceto Alcalá Zamora y formado por republicanos
de izquierda y derecha, socialistas y nacionalistas. El gobierno debía
dirigir el país hasta que unas nuevas Cortes Constituyentes dieran forma al
nuevo régimen.
No obstante, el nuevo gobierno tuvo que responder
desde un principio al ansia general de reformas. Adoptó las primeras
medidas para la reforma agraria, inició reformas laborales,
emprendió la reforma militar, aprobó legislación educativa y puso
en marcha el Estatuto provisional de autonomía de Cataluña.
El ambiente social, sin embargo, se encrespó
inmediatamente. A la vez que la CNT anarquista promovía una amplia
campaña de huelgas, los enfrentamientos entre la Iglesia y el nuevo
gobierno fueron inmediatos. El sector más conservador de la Iglesia, encabezado por el Cardenal
Segura, puso todo tipo de trabas al nuevo ejecutivo. El viejo
anticlericalismo afloró de nuevo y en mayo de 1931 diversas iglesias
y conventos fueron asaltados y quemados. La opinión pública católica se
alejó desde un primer momento del nuevo régimen republicano.
Finalmente, en junio de 1931, tuvieron lugar
las elecciones a Cortes Constituyentes en un ambiente de relativa
tranquilidad. Las urnas dieron una clara mayoría de la coalición
republicano-socialista. La nueva Constitución, aprobada en diciembre
de 1931, reflejó las ideas de esta mayoría. Estos son sus principales
rasgos:
·
Soberanía popular. Se
declaraba al nuevo estado español como una "República democrática de
trabajadores de todas clases".
·
Sufragio universal masculino y femenino. Tras un largo y complejo debate en las Cortes, las
mujeres españolas obtuvieron el derecho de voto.
·
Extensa
declaración de derechos y libertades.
o
Derechos
civiles: divorcio, equiparación hijos legítimos e ilegítimos.
o
Derecho a la educación.
·
Poderes del
Estado
o
Poder legislativo quedó en
manos de unas Cortes unicamerales.
o
Poder ejecutivo
§ Presidente de la República con
escasos poderes.
§ Jefe de Gobierno, nombrado por el Presidente pero
que debía contar con la aprobación de las Cortes.
o
Poder judicial en manos de
los tribunales de justicia.
·
Por primera
vez en nuestra historia, se establece el derecho de las regiones a establecer Estatutos
de Autonomía.
·
En lo
relativo a la "cuestión religiosa" se establece un estado
laico:
o
Separación de la Iglesia y el Estado
o
Desapareció
el presupuesto de culto y clero
o
Prohibición
de ejercer la educación
o
Libertad de
conciencia y cultos
El Bienio Reformista (1931-1933)
Tras aprobarse la Constitución, se
inició un nuevo período con un gobierno presidido por Manuel Azaña y
formado por republicanos de izquierda y socialistas. En diciembre, Niceto
Alcalá Zamora fue elegido Presidente de la República.
El gobierno republicano-socialista emprendió un amplio
programa de reformas en un contexto económico desfavorable, marcado por el
ascenso del paro. Estas fueron sus principales medidas:
·
Reformas laborales, iniciadas desde el Ministerio del Trabajo por el socialista Largo
Caballero, que favorecían la posición de los trabajadores y sindicatos y
encontraron la cerrada oposición de los empresarios.
·
Reforma educativa:
·
Amplio
programa de construcción de escuelas y contratación de maestros: 6750
escuelas y 7000 maestros con mejores salarios.
·
Enseñanza mixta
·
La Religión
dejó de ser asignatura obligatoria lo que agudizó el enfrentamiento
con la Iglesia
·
Reforma militar. Buscando
garantizar la fidelidad del Ejército al nuevo régimen republicano y propiciar
la reducción del excesivo número de jefes y oficiales, se exigió el
juramento de fidelidad al nuevo régimen republicano, pudiendo optar los que
se negaran a ello al retiro voluntario con paga completa.
·
Reforma agraria:
·
Se aprobó en
1932 la Ley de Bases de la Reforma Agraria. Con ella se buscaba el
reasentamiento de campesinos sin tierra en latifundios insuficientemente
explotados.
·
Su
aplicación fue un fracaso y muy pocos campesinos se beneficiaron de la
ley. Esto provocó un decepción generalizada entre el campesinado
en un contexto económico de paro creciente.
La oposición al gobierno
La derecha tradicional quedó desorganizada tras la
proclamación de la República en los primeros meses del nuevo régimen. La
oposición conservadora quedó restringida a las Asociaciones Patronales
como la Unión Económica Nacional y el Partido Radical de Lerroux.
Este grupo de centro-derecha dirigió la oposición al gobierno en las Cortes.
Por otro lado, la izquierda revolucionaria no dio
tregua al nuevo gobierno. La Confederación Nacional del Trabajo (CNT),
con más de un millón de afiliados, siguió la línea extremista marcada por los
militantes de la Federación Anarquistas Ibérica (FAI). El
minoritario Partido Comunista de España (PCE) se hallaba también
instalado en una línea radical, defendida en aquel momento por la Komintern
y Stalin.
Las tensiones sociales y políticas
La crisis económica, la línea
radical propiciada por la CNT y la negativa de la patronal a las
reformas llevaron a un marco de fuertes tensiones sociales. Los
enfrentamientos entre huelguistas y la Guardia Civil fueron frecuentes y a
menudo violentos (Castilblanco, Arnedo, Baix Llobregat).
El debate en Cortes del Estatuto de Cataluña y la Ley
de Reforma Agraria provocaron un oposición cerrada en las fuerzas de derecha.
De nuevo, las fuerzas conservadoras recurrieron al tradicional método
de la insurrección militar. El general Sanjurjo intentó un golpe de
estado militar en Sevilla agosto de 1932. La "Sanjurjada", mal
preparada y con desigual apoyo en el ejército, fracasó.
La reacción de las fuerzas que apoyaban al gobierno
fue inmediata. Las Cortes aprobaron la Ley de Reforma Agraria y del Estatuto
de Autonomía de Cataluña. En este territorio, la Esquerra
Republicana de Catalunya, dirigida por Francesc Maciá, triunfó en las
primeras elecciones autonómicas.
Pese al fracaso de Sanjurjo, el gobierno
republicano-socialista daba muestras de claro desgaste. En ese contexto, se
produjeron los graves incidentes de Casas Viejas, en los que la Guardia
de Asalto sitió y mató a un grupo de campesinos anarquistas. El escándalo
consiguiente llevó al gobierno a la decisión de convocar nuevas elecciones
en noviembre de 1933.
Para estas elecciones, la derecha se había
reorganizado. Tres nuevos grupos se presentaron a los comicios:
- La Confederación Española de
Derechas Autónomas (CEDA), dirigida por Gil Robles, grupo
mayoritario auspiciado por la Iglesia Católica.
- Renovación Española, dirigida por Calvo Sotelo,
en la que se agruparon los monárquicos.
- Falange Española, la versión española del
fascismo, dirigida por Jose Antonio Primo de Rivera, hijo del
dictador.
Mientras la izquierda se presentó fragmentada en
múltiples grupos y los anarquistas llamaron a la abstención.
Las elecciones dieron la victoria de los grupos
conservadores: Partido Republicano Radical y la CEDA.
El triunfo conservador fue contestado por una insurrección
anarquista que fue tuvo como resultado más de cien muertos.
El bienio radical-cedista (1933-1936)
Tras las elecciones, Lerroux formó un gabinete conformado exclusivamente por miembros de su partido. La CEDA apoyó al gobierno desde el Parlamento. Lerroux se vio así obligado a iniciar lo que los grupos de derecha reclamaban, una política de rectificación de las reformas del bienio anterior. Esta nueva política se concretó en la paralización de las reformas iniciadas:
·
Paralización de la reforma agraria, con la consiguiente
expulsión de las tierras que habían ocupado de miles de jornaleros.
·
Paralización de la reforma militar y designación para
puestos clave de militares claramente antirrepublicanos como Franco, Goded o
Mola. Esta nueva política fue completada con un amnistía para los participantes
en el golpe de Sanjurjo en 1932.
·
Conciliación con la Iglesia Católica.
·
Paralización de las reformas educativas. Parón en el
programa de construcciones escolares y anulación de la enseñanza mixta.
·
Enfrentamiento a los nacionalismos periféricos. Freno al proyecto
de Estatuto de Autonomía vasco, presentado por el PNV y enfrentamientos con la Generalitat
catalana, que presidía Lluis Companys, dirigente de ERC, desde enero de
1934.
Radicalización del enfrentamiento político
En un contexto de crisis económica internacional y de triunfo de los extremismos en Europa con el triunfo de Hitler en 193 y la consolidación de la dictadura de Stalin en la URSS, la lucha política se radicalizó en nuestro país. España se polarizó entre las "derechas" y las "izquierdas".
Derechas:
·
La
CEDA de Gil Robles agrupaba a las clases medias y populares
católicas. Las Juventudes de Acción Popular (JAP), organización juvenil del
partido, tenían ya en aquel momento rasgos
claramente fascistas.
·
En
Renovación Española, dirigida por Calvo Sotelo, se agrupaban los
monárquicos con posturas cada vez más extremistas y antidemocráticas.
·
Finalmente,
la Falange Española de Jose Antonio Primo de Rivera se fusionó en 1934 con las
Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS) de Ledesma. Quedaba así
constituido el núcleo político de ideología fascista en España.
Izquierdas:
·
La
Izquierda Republicana de Manuel Azaña agrupaba el
centro-izquierda que había optado por una política de reformas y de alianzas
con el movimiento obrero.
·
El PSOE, el
mayor partido obrero, estaba dirigido por un grupo de líderes a menudo
enfrentados. Indalecio Prieto y Largo Caballero
representaban el ala más moderada y más radical del partido. En general, el
PSOE vivió un claro proceso de radicalización.
·
El
PCE seguía las nuevas directrices de la Komintern y buscaba una
alianza de la izquierda contra el
fascismo. La experiencia alemana y el ascenso de Hitler en enero de 1933 habían
hecho rectificar a Stalin y buscar alianzas con todas las fuerzas de
centro-izquierda.
·
La
CNT seguía ligada a la acción revolucionaria, aunque había
quedado muy mermada tras el fracaso de la insurrección de diciembre de 1933.
·
Los
continuos enfrentamientos del gobierno de la Generalitat catalana con el
gobierno de derechas de Madrid habían propiciado que la Esquerra Republicana
de Catalunya dirigida por Lluis Companys girara a la izquierda en
sus posiciones políticas.
Revolución de Octubre de 1934
La creciente tensión entre los dos polos políticos culminó con la entrada de tres ministros de la CEDA en el gobierno en octubre de 1934. Esta remodelación del gobierno fue interpretada por la izquierda como el anuncio del triunfo inminente del fascismo en nuestro país. La cada vez más radicalizada izquierda, PSOE, UGT, CNT, PCE, llamó a la huelga general contra el gobierno. El seguimiento fue muy desigual.
El movimiento fracasó en Madrid. El gobierno acuarteló a las tropas y detuvo a los principales dirigentes socialistas y comunistas.
En Barcelona, Companys, desde la presidencia de la Generalitat, dirigió una insurrección con claro matiz independentista. La revuelta fue rápidamente reprimida por del Ejército.
Lo peor ocurrió en Asturias. Aquí la huelga general triunfó y degeneró en una verdadera revolución organizada por la UGT y la CNT. La persistencia de la insurrección llevó al gobierno a optar por la represión más brutal. La Legión, dirigida por el general Franco, fue la encargada.
El balance de la Revolución de Octubre de 1934 fue aterrador: más de mil trescientos muertos, el doble de heridos, treinta mil detenidos, entre ellos Companys, Azaña, que no había apoyado el levantamiento, y los principales dirigentes del PSOE como Prieto o Largo Caballero.
La reacción del gobierno de derechas fue el endurecimiento de su política: se suspendió el estatuto de autonomía de Cataluña y se redactó una nueva Ley de Reforma Agraria, que en la práctica era una verdadera contrarreforma.
Sin embargo, las disensiones en el seno del gobierno eran crecientes. Las diferencias entre el Partido Radical y la cada vez más extremista CEDA eran evidentes. Un ejemplo de la orientación de la CEDA fueron los nombramientos que hizo Gil Robles, como nuevo ministro de Defensa. Militares claramente contrarios a la república y la democracia fueron designados para puestos clave en la estructura del Ejército. Franco, por ejemplo, fue nombrado jefe del Estado Mayor.
La crisis definitiva vino con un escándalo de corrupción, el escándalo del Estraperlo, que afectó a altos cargos gubernamentales. Lerroux y el Partido Radical cayeron en un descrédito total. La aparición de nuevos escándalos precipitó el fin de la legislatura y la convocatoria de nuevas elecciones a Cortes en febrero de 1936.
Las elecciones de 1936 y el Frente Popular
En un ambiente de creciente radicalización, se presentaron las siguientes candidaturas a las elecciones de febrero de 1936:
Frente Popular: pacto electoral firmado en enero de 1936 por Izquierda Republicana, PSOE, PCE, POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) y Esquerra Republicana de Catalunya. Este pacto agrupaba a todas las izquierdas. La CNT, con muchos presos en la cárcel, no pidió la abstención y apoyó de forma tácita a la coalición de izquierdas.
La coalición de los grupos de derecha, formada por la CEDA y Renovación Española, acudió con un programa basado en el miedo a la revolución social. La Falange y el PNV se presentaron por su cuenta.
La victoria fue para el Frente Popular, que basó su triunfo en las ciudades y las provincias del sur y la periferia. Mientras, la derecha triunfó en el norte y el interior del país.
Tras las elecciones, Manuel Azaña fue nombrado Presidente de la República. El objetivo era que Indalecio Prieto, hombre fuerte del ala más moderada del PSOE, ocupara la jefatura del gobierno. Sin embargo, la negativa del Partido Socialista, dividido en diversas tendencias, llevó a que se formara un gobierno presidido por Casares Quiroga y formado exclusivamente por republicanos de izquierda, sin la participación del PSOE. Así, el nuevo gobierno nacía debilitado.
El nuevo gabinete inició rápidamente la acción reformista:
·
Amplia
amnistía para todos los represaliados tras octubre de 1934.
·
Restablecimiento
del Estatuto catalán.
·
Alejamiento de Madrid de los generales más sospechosos
de golpismo. Franco, Mola y Goded fueron destinados a Canarias,
Navarra y Baleares.
·
Reanudación
de la reforma agraria. Esta medida fue rápidamente desbordada por la
acción de los jornaleros que se lanzaron a la ocupación de fincas.
·
Tramitación
de nuevos estatutos de autonomía. El Estatuto de Galicia, fue
aprobado en plebiscito en junio de 1936, y el del País Vasco estaba
prácticamente terminado en julio de 1936.
Mientras, el ambiente social era cada vez más tenso. La izquierda obrera había optado por una postura claramente revolucionaria y la derecha buscaba de forma evidente el fin del sistema democrático.
Desde el mes de abril se sucedieron los enfrentamientos violentos callejeros entre grupos falangistas y milicias socialistas, comunistas y anarquistas.
Mientras la conspiración militar contra el gobierno del Frente Popular avanzaba. Por un lado, había una trama política conformada por los principales líderes de los partidos: Gil Robles, Calvo Sotelo, Jose Antonio Primo de Rivera. Por otro lado, crecía el número de generales implicados: Franco, Goded, Fanjul, Varela... Emilio Mola, destinado en Pamplona, se convirtió en el jefe de la conspiración, el "director" del golpe. La salidad antidemocrática tenía valedores internacionales. Muy pronto se iniciaron los contactos con Mussolini y Hitler.
El 12 de julio era asesinado por extremistas de derecha un oficial de la Guardia de Asalto, teniente Castillo. La respuesta llegó la siguiente madrugada con el asesinato de José Calvo Sotelo por parte de un grupo de miembros de las fuerzas de seguridad. El enfrentamiento era inevitable.
El gobierno de Casares Quiroga, que no había decidido tomar medidas pese a las continuas advertencias de las organizaciones obreras, vio como el 17 de julio de 1936 el ejército de Marruecos iniciaba la rebelión contra el gobierno de la República. El triunfo parcial del golpe desencadenó la guerra civil.
¿Por qué se llegó a esto? Muertes, enfrentamientos... ¡Y la guerra civil! Guerra en la que las diferencias se radicalizaron. El caos. ¿No sabemos convivir en paz? ¡Un millón de muertos! ¡Inadmisible! Nunca debió ocurrir.
Descontrol de los partidos. Empezó bien, peleó, luchó, hizo reformas muy importantes hasta que la crispación social se hizo imposible.
Nosotros ahora tenemos crispación social, vemos muy negro el camino por recorrer, no sabemos si es el correcto.
No creemos en el Gobierno, en sus políticas, en su forma de hacer.
El cambio es necesario, nadie lo duda. Pero barajemos posibilidades.
Un nuevo gobierno, ahora, no puede fracasar, sería el caos total.
¿República?
Problemas básicos: dos grandes ausencias:
ResponderEliminar1) Ausencia de cultura política o de cultura cívica. Cuando más se avanzó fue en la II República, pero no dio tiempo. Esa carencia, herencia del franquismo (apoliticismo y antipolítica) es una rémora grave.
2) En otros momentos de cambio de régimen, había una clase política de repuesto: en el exilio o en la clandestinidad después de Fernando VII, al llegar a la I República, en la Restuaración , en la II República, en la Transicióin. ¿Dónde está ahora la clase política para refundar el sistema democrático?